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Corazón helado 1

Corazón helado para San Valentín

Corazón helado 1

Corazón helado sobre tabla de porcelana

Se acerca febrero y con él la primera festividad del año que se celebra en gran parte de este nuestro planeta, nos referimos al famoso de Día de San Valentín, Día de los enamorados o día del cariño como en muchos otros lugares también se le llama. Y, para empezar a calentar motores, nosotros nos marcaremos una receta propia para dicha festividad: un corazón helado para San Valentín.

Para hacer nuestro helado prepararemos un zabaglione con la técnica tradicional de calentar y batir las yemas con el azúcar al baño María, pero lo enriqueceremos con una reducción de leche aromatizada con vainilla y canela, en vez de añadirle el tradicional vino de Marsala seco. Si queréis hacer un auténtico zabaglione en el apartado “Algunos consejos útiles” os digo cómo hacerlo. Luego lo mezclaremos con merengue y crema fresca montada.

Una vez que tengamos hecho el helado lo vamos a poner en nuestro molde Amore de Silikomart para darle forma de corazón y, después de al menos 10 horas de estar metido en el congelador, lo desmoldaremos, lo pondremos en una tabla de porcelana y lo cubriremos con fresas frescas fileteadas. No vamos a  tardar más en esta introducción y vamos a por ese corazón para calentar nuestro paladar.

Corazón helado con fresas

Ingredientes:

  • 250 ml de leche
  • Una vaina de vainilla partida a la mitad
  • Un palo de canela
  • 4 yemas de huevos L
  • 55 g de azúcar
  • 20 g de fresas o frutos rojos liofilizados pulverizados
  • 2 claras de huevos L
  • 175 g de azúcar
  • 2 pizcas generosas de sal
  • 250 ml de crème fraîche montada
  • 250 g de fresas frescas para decorar

Elaboración:

  • Ponemos la leche junto con la vainilla y la canela en un cazo pequeño, y calentamos hasta que rompa a hervir.
  • Reducimos la leche hasta obtener 60 ml, retiramos la vainilla y la canela, y reservamos.

reducimos la leche

  • Mezclamos las yemas en un cazo para baño María y añadimos los 55 gramos de azúcar.
  • Montamos con unas varillas o una batidora de mano al baño María y vamos echando poco a poco la reducción de leche hasta que la mezcla espese, duplique su volumen, y alcance el punto de cinta o listón.

hacemos el zabaglione

  • Añadimos las fresas pulverizadas, mezclamos y reservamos.
  • Batimos las claras con la sal en un robot de cocina y añadimos poco a poco los 200 gramos de azúcar hasta formar un merengue.

añadimos las fresas pulverizadas

  • Mezclamos el merengue con el zabaglione de vainilla y canela de forma envolvente con una espátula, y luego con la crème fraîche.
  • Llenamos nuestro molde Amore de Silikomart con la mezcla, nivelamos bien la superficie, cubrimos con papel film y lo guardamos en el congelador por lo menos 10 horas.

mezclamos con el merengue

  • Desmoldamos el corazón con cuidado, ya que el helado es suave y esponjoso y podría perder su forma fácilmente.
  • Cortamos las fresas frescas en filetes finos y decoramos la superficie del helado.

desmoldamos y decoramos

¿Queréis robarle y calentarle el corazón helado para San Valentín a alguien? Si vuestra respuesta es sí, no os lo penséis tanto, haced esta receta. Y si lo que queréis es mantener el que ya poseéis, también, que siempre hay que mantener esa “chispilla” encendida para que no se derrita.

Corazón helado 2

Corazón helado con cucharitas acrílicas vintage

Algunos consejos útiles:

  • Con esta receta podéis usar cualquiera de nuestros moldes profesionales.
  • Las fresas se pueden sustituir por cualquier otra fruta liofilizada o por fruta deshidratada.
  • Para decorar el corazón podéis usar cualquiera de los sprays Chablonage.
  • El zabaglione es una receta de la repostería  tradicional italiana, se usa mucho como base para elaborar semifríos y helados. Para hacer un auténtico zabaglione bastará con batir cuatro yemas con 50 g de azúcar al baño María e irle añadiendo poco a poco 100 ml de vino Marsala hasta obtener una crema montada. Lo podéis servir en copas cuando aún está tibio y acompañarlo con savoiardi, los mismos bizcochos secos de huevo que se usan para hacer el tiramisú, o con fresas frescas y melicotti: galletas de harina de maíz conocidas también como paste di meliga.
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Raúl

Raúl

La cocina y la fotografía han sido, desde que era muy pequeño, dos de mis grandes pasiones. Disfrutaba en casa destapando las cazuelas en las que hervían los guisos y, apenas con seis años de edad, empecé a saborear la primera cámara que mis padres me regalaron por Navidades. Había que estudiar algo "respetable" y "serio", y mis primeros estudios se encaminaron a cursar la carrera de arquitectura. Ya con el título en la mano, y después de trabajar durante un tiempo en arquitectura -y con la familia contenta-, decidí aprender cocina y fotografía en profundidad. Aprendí de grandes maestros en ambos campos y todavía sigo haciéndolo. En la actualidad mezclo recetas, técnicas e historias de cocina con fotografía en El Oso con Botas.

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