31
marzo

Receta de pavlova clásica

 

pavlova

La pavlova clásica es uno de esos pasteles que dejan al personal con la boca abierta. Un nido de merengue cubierto de nata montada y fresas… ¿cómo se os queda el cuerpo? Es llamativa y bonita a rabiar. Además, como ya domináis el tema de los merengues gracias a nuestros doctos consejos (ejem) podéis atacar sin miedo esta receta de pavlova. Que sí, ya veréis.

Se dice que la pavlova se creó en honor de la bailarina rusa Anna Pavlova, durante una de sus giras por Australia y Nueva Zelanda en los años 20 del pasado siglo; parece que ambos países se pelean por ser los padres del invento. Y a nosotros… ¿qué más nos da? Lo que nos importa es que es una estupenda combinación de sabores y texturas. Para no desmerecer de su origen he seguido la receta que el australiano de nacimiento Dan Lepard, famoso panadero y repostero, da en su excelente libro Short&Sweet.

El único misterio que tiene la pavlova es el merengue, que es un merengue francés con algo de almidón de maíz. El merengue debe quedar crujiente por fuera, pero suave por el centro, con una consistencia similar a la de las nubes de chuchería. El merengue se puede preparar con cierta antelación, pero hay que añadirle la nata montada y la fruta fresca en el último momento ya que podrían humedecerlo y fastidiar la consistencia.

Pavlova

Ingredientes:

  • 3 claras (90-110 g)
  • El doble del peso de las claras en azúcar
  • 1/4 cucharadita de cremor tártaro (o unas gotas de limón)
  • 1 cucharadita de vinagre
  • 1 cucharada de almidón de maíz (maicena)
  • 350 ml de nata líquida para montar
  • Fresas limpias al gusto

Elaboración:

  • Empezamos por preparar el merengue francés siguiendo los consejos de nuestro artículo sobre cómo hacer merengue francés. Pesamos las claras y las ponemos a batir a velocidad media-alta con el cremor tártaro o el limón.
  • Pesamos el doble de peso de las claras en azúcar y reservamos. Cuando las claras ya hacen picos blandos vamos añadiendo el azúcar poco a poco, de cucharada en cucharada, hasta acabarlo. Tardaremos por lo menos 10 minutos en esto. Añadimos el vinagre y el almidón de maíz sin dejar de batir. Seguimos batiendo hasta que apenas notemos el granillo del azúcar al frotar un poco de merengue entre el pulgar y el índice.

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  • Vertemos la mezcla con una espátula sobre un papel de hornear o un tapete para horno. Con la espátula le hacemos un hueco poco profundo en el centro, como si hiciéramos un nido, para que luego sostenga la nata y las fresas. Cocemos el merengue en el horno a 140º (sin aire) / 120º (con aire) durante una hora y media. Lo sacamos a una rejilla y lo dejamos enfriar por completo.

pavlova

  • Poco antes de servir la pavlova montamos la nata con robot o con varillas eléctricas, hasta que haga picos duros, pero con cuidado de no pasarnos. La introducimos en una manga pastelera con boquilla rizada grande y decoramos la pavlova con ella.
  • Limpiamos las fresas, les cortamos el peciolo y las partimos en dos o en cuatro. Las colocamos decorativamente encima de la nata, en una cantidad a nuestro gusto. Servimos la pavlova de inmediato.

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Las fresas se pueden sustituir por otra fruta, cualquier fruta roja le va muy bien a la pavlova. He visto recetas de pavlovas con fruta de la pasión, con granada, incluso con manzana caramelizada. Aunque conviene que sea una fruta que contraste con la nata y el merengue. También se ven pavlovas de dos pisos, con dos capas de merengue. Pero esto ya es para los muy triperos. Ah, ¿qué decís que es vuestro caso? Pues adelante, dobláis la cantidad de merengue y en paz.

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