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tarta mousse fresa

Tarta de mousse de fresas sin horno

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Tarta de mousse de fresas sin horno sobre plato de cerámica blanco

Esta tarta de mousse de fresas sin horno es perfecta para cuando suban las temperaturas, precisamente porque no necesita horno más que para la base. El relleno de mousse de fresas se cuaja en la nevera y queda suavísimo y delicioso. Os lo digo yo.

Estas tartas de mousse son estupendas para la primavera porque resultan ligerísimas y quedan bien con multitud de frutas, no solo con fresas. Probadla con otras frutillas rojas como los arándanos o las frambuesas.

Para conseguir una tarta perfecta hemos usado nuestro molde desmontable para charlota, pensado para desmoldar la tarta directamente cuando se va a servir, pues la base de cerámica blanca es tan bonita que hace las veces de plato de presentación para tartas.

Tarta de mousse de fresas sin horno

Ingredientes:

Base de galleta

  • 180 g de galletas tipo Digestive
  • Una cda. de azúcar
  • Dos cdas. de mantequilla ablandada

Relleno de mousse de fresa

  • 500 g de fresas frescas
  • 250 g de nata para montar (mínimo 35% de grasa)
  • 100 g de azúcar
  • Tres claras de huevo pasteurizadas
  • Un pizco de sal
  • 14 g de gelatina en polvo (4 hojas)
  • El zumo de un limón

Cobertura

  • Un buen puñado de fresas frescas
  • 80 ml de agua
  • Gelatina o agar-agar para esa cantidad de agua

Elaboración:

Base de galleta

Relleno de mousse de fresa

  • Lavamos y limpiamos las fresas, las secamos un poco y las ponemos en un cazo con 50 g del azúcar de la receta. Calentamos a fuego suave y cuando hiervan las dejamos cocer 10 minutos, para que se reduzca un poco el líquido.

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  • Mientras las fresas acaban de cocer pesamos la gelatina en polvo (podemos usar una cuchara medidora) y la hidratamos en 3-4 cucharadas de agua fría.
  • Al cabo de los 10 minutos apagamos el fuego, agregamos el zumo del limón y la gelatina hidratada. Removemos para que se mezcle bien y pasamos la mezcla por un pasapurés para eliminar el granillo de la fresa. Dejamos templar a temperatura ambiente.

tarta mousse fresa

  • Mientras se enfría la compota de fresa montamos la nata en un robot o con varillas eléctricas, que deberá estar bien fría. Es mejor no montarla muy dura, así se mezcla mejor. La mezclamos con el puré de fresa, con una espátula, con delicadeza y movimientos envolventes.

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  • Inmediatamente montamos las claras pasteurizadas con el pizco de sal en un robot o con varillas eléctricas a velocidad alta. Cuando ya estén muy espumosas agregamos a cucharadas los 50 g de azúcar restantes. Batimos cinco minutos y añadimos el merengue a la mezcla de fresas, otra vez con suma delicadeza para que no se nos baje.

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  • Vertemos la mezcla en el molde desmontable sobre la base de galleta. Golpeamos ligeramente el molde sobre la encimera para que se alise la superficie y lo metemos en la nevera toda una noche para que cuaje a la perfección.

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Cobertura

  • Limpiamos y cortamos tantas fresas como queramos poner en la cobertura; es mejor que sean de tamaño parejo. Las secamos ligeramente con papel de cocina y reservamos.
  • Preparamos la gelatina o el agar-agar con los 80 ml de agua (sobrará), dosificando lo que indique el paquete para esa cantidad de líquido. Dejamos que se temple a temperatura ambiente. Mientras tanto cortamos las fresas y las colocamos sobre la mousse como más nos guste.
  • Por último, con un pincel pintamos las fresas con la gelatina aún sin cuajar y devolvemos la tarta a la nevera hasta que la gelatina esté cuajada por completo. Desmoldamos para servir.

tarta mousse fresa

Tarta de mousse de fresas sin horno sobre plato de postre

Las tartas con fresas siempre son preciosas y llamativas, y esta tarta de mousse de fresas no es una excepción. La suavidad de la mousse casa estupendamente con el puntito salado de la base y el resultado no es nada pesado. Podéis devorarla por arrobas.

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Miriam

Miriam

Traductora de inglés a español y química durante 15 años en una vida anterior. Vivo en un pueblecito cerca de Madrid, Galapagar, y trabajo en casa; soy una gran afortunada. Tengo pareja y dos niños con poca sensibilidad gastronómica. De momento. Pero por lo que estoy aquí es por mi afición a la cocina en general y a la repostería en particular, que me viene de familia, de mi madre y de mi abuela paterna. Y esta afición me ha llevado, además de a tener un blog de cocina con el que me lo paso pera, El invitado de invierno, a impartir algún que otro curso de cocina en la escuela de Madrid La Cocina de Babette.