9
diciembre

Vídeo- receta: Tarta Red Velvet

 

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Tarta Red Velvet sobre stand de cerámica rosa de Miss Étoile

En la vídeo receta de esta semana os voy a mostrar cómo hacer una tarta Red Velvet decorada con caramelos de menta. El color rojo aterciopelado del bizcocho la convierte en una tarta ideal para Navidad, aunque realmente es una tarta que sienta bien en cualquier época del año. Tradicionalmente se combina con frosting de queso crema, lo que es todo un acierto porque queda una tarta deliciosa sin ser muy dulce.

Uno de los trucos para que el bizcocho quede jugoso, es hacerlo con buttermilk. Lo podéis hacer vosotros mismo añadiéndole jugo de limón a la leche. Ya veréis como quedáis encantados con la textura y jugosidad de este bizcocho. Pero lo más importante, para que sea una verdadera tarta Red Velvet, es conseguir un color rojo intenso en el bizcocho. Para ello utilizo colorante en pasta rojo. Ya veréis que con poquito colorante, conseguís un color súper intenso que no se pierde durante el horneado.

Para la cobertura de la tarta he optado por un diseño más informal y festivo. En el vídeo os enseño un forma sencilla de decorar tartas, que no requiere experiencia., sólo ganas de hacerla y compartirla. En este caso, para que tenga sabor navideño he optado por triturar caramelos de menta. Os recomiendo darle un toque rojo a la decoración final, para ello también se suelen utilizar algunas migas de bizcocho para darle ese toque rojo tan característico. Espero que os animéis a hacer nuestro Red Velvet de Navidad y que la disfrutéis con vuestros seres queridos.

Tarta Red Velvet

Ingredientes (para 14 raciones):

Para el bizcocho:

Para el frosting:

  • 360 g de icing sugar
  • 180 g de mantequilla
  • 180 g de queso crema (tipo Philadelphia)

Para la decoración:

Elaboración:

  • Para hacer el bizcocho empezamos añadiendo el limón a la leche para hacer una buttermilk casera. La dejamos reposar durante 10 minutos mientras seguimos con la receta.
  • En un bol, batimos los dos huevos un par de minutos hasta que espumen un poquito. Una vez listos, añadimos el azúcar mientras seguimos batiendo. En un minuto tendremos el azúcar integrado y la mezcla de un color más clarito. Añadimos el aceite de oliva. Para darle sabor voy a utilizar extracto de vainilla. Con dos cucharaditas tenemos suficiente para darle un toque avainillado a todo el bizcocho. Batimos un poquito más para repartir el sabor por toda la masa.
  • Es el turno de los ingredientes secos. Como siempre, utilizamos un colador para tamizar la harina y el cacao. Voy a utilizar un cacao en polvo puro 100%. Es importante utilizar cacao de buena calidad, ya que sólo vamos a añadirle 2 cucharadas. Si le añadimos más cacao, la mezcla se teñirá demasiado de marrón y no podremos conseguir ese color rojo intenso tan característico de la tarta Red Velvet. Tamizamos los dos ingredientes a la vez. Una vez tamizado, mezclamos todo con la batidora a velocidad mínima. No debemos batirlo demasiado tiempo. Sólo lo justo hasta que tengamos una masa homogénea.
  • A estas alturas ya tendremos lista la buttermilk. Lo podemos comprobar al ver que se han formado unos grumitos en la leche. Añadimos la buttermilk a la mezcla mientras batimos a velocidad bajita. La buttermilk nos ayudará a que el bizcocho nos quede aún más jugoso. Recordad que no es bueno batir en exceso la mezcla cuando ya hemos agregado la harina. Cuando la tengamos mezclada dejamos de batir.
  • En esta tarta utilizaremos bicarbonato de sodio. En lugar de añadirlo directamente a la masa, lo mezclamos con el vinagre blanco para activar el bicarbonato. Así que disolvemos el bicarbonato rápidamente, lo vertemos en seguida sobre la masa y lo repartimos bien por toda la mezcla.
  • Para darle color, utilizaré el colorante en pasta Red Extra de Sugarflair para conseguir un rojo intenso. Si utilizáis colorantes líquidos debéis añadir más cantidad para colorear vuestra masa. Pero aun así, no quedará con ese color rojo aterciopelado tan bonito que se obtiene con el colorante en pasta.
  • Una vez tenemos la masa lista, la ponemos en una jarra para repartirla más cómodamente en los moldes. Voy a utilizar tres moldes de 15 centímetros de diámetro. Son desmontables, así que una vez tengamos los bizcochos horneados, los podremos desmoldar fácilmente. Para que la masa no se pegue al molde, utilizo spray antiadherente.
  • Repartimos la masa por igual en los tres moldes y los llevamos al horno precalentado a 165ºC. Es importante saber que las masas que llevan bicarbonato, no deben reposar ya que con el transcurso del tiempo el bicarbonato pierde propiedades. Lo ideal es tener el horno caliente para poner los bizcochos lo antes posible.
  • Recién salidos del horno los dejamos reposar en una rejilla durante 10 minutos. Ya veréis que se desmoldan sólo con ponerlos boca abajo. Antes de dejarlos enfriar, rebanamos la parte superior con una lira o cuchillo. Y ahora sí, dejamos los bizcochos en una rejilla hasta que enfríen por completo.

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  • Para hacer el frosting ponemos la mantequilla a temperatura ambiente en la batidora y con la pala Ka, batimos a velocidad máxima durante 5 minutos. En este tiempo conseguimos que la mantequilla quede más blanquita y esponjosa. Pasados los 5 minutos, con la ayuda de un colador, tamizamos el icing sugar. Este paso es muy importante para evitar que se apelmace por la humedad. Cuando terminemos de tamizarlo, ponemos de nuevo la pala Ka de la batidora y batimos a velocidad bajita hasta que se integre un poco. Ahora, ya sin riesgo a crear una nube de azúcar, subimos la velocidad al máximo. Dejamos que se bata durante 5 minutos para que el azúcar se integre por completo con la mantequilla.
  • Pasado el tiempo de batido, tendremos una crema más blanquita y aireada. Así que está perfecta para el siguiente paso. Agregamos el queso crema y seguimos batiendo durante 2 minutos más para integrarlo por completo en la mezcla. Ya veréis que con el queso crema obtenemos un frosting muy equilibrado y cremoso.
  • Una vez lo tenemos todo listo, pasamos al montaje de la tarta.
  • Para montar la tarta usamos un plato giratorio con una base para tartas y ponemos tres puntitos de frosting para fijar el primer bizcocho. Con el frosting en la manga pastelera, lo cubrimos haciendo una espiral. Esta es una manera muy fácil de repartir la crema por igual en toda la capa. Ponemos el siguiente bizcocho y repetimos el paso de antes. También podéis poner el relleno con una espátula. Si lo hacéis de esta otra manera, procurad dejar la superficie lo más recta posible. Ponemos el último bizcocho boca abajo para conseguir un borde superior perfecto.
  • Ahora, con la espátula, ponemos crema en los laterales de la tarta. No es necesario poner demasiada, ya que ahora únicamente estamos haciendo la capa recoge migas. Esta capa es importante para que todas las migas del bizcocho queden selladas y no se desprendan al poner la capa definitiva. Cubrimos la parte superior y con la espátula igualamos para dejar la tarta recta. Cuando terminemos, la llevamos a la nevera durante 15 minutos.
  • Pasado este tiempo, la capa de frosting habrá endurecido un poquito y será más fácil poner la cobertura definitiva. Nuevamente ponemos crema por todo el lateral de la tarta creando una capa de frosting más gruesa. Cuando terminemos los laterales, cubrimos la parte superior.
  • Ahora, con un alisador, igualamos la superficie de la tarta. Así que apoyamos el alisador sobre el plato giratorio para hacer un ángulo totalmente recto. Para la parte superior, basta con girar la tarta mientras alisamos la superficie con la espátula. En esta decoración no hace falta dejar la tarta perfectamente lisa ya que ahora vamos a pasar la punta de la espátula haciendo un zig-zag por toda la superficie. Hacemos el mismo movimiento de zig-zag en la parte superior, pero esta vez vamos girando la tarta para hacer el diseño en espiral, hasta llegar al centro. Con esta técnica conseguimos una tarta más informal y divertida.
  • Para darle el toque navideño, voy a utilizar estos rizos de caramelo tan típicos de Navidad. Estos caramelos tienen un sabor a menta muy refrescante. Los ponemos dentro de una bolsita con cierre zip para triturarlos un poquito sin esparcirlos por toda la mesa. Una vez triturados, los espolvoreamos por todo el borde de la tarta para darle un toque de color. En las tartas Red Velvet es muy común desmigar un poquito del bizcocho por encima, pero esta vez he querido decorarla con estos caramelos muy apropiados para estas Fiestas.
  • Para finalizar la decoración sin recargar demasiado nuestra tarta Red Velvet, ponemos un caramelo en el centro y ¡listo!

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Tarta Red Velvet sobre plato de postre y tenedor negro

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