Focaccia fácil sin amasado
Esta focaccia fácil sin amasado está al alcance de cualquiera, fíate de nosotras, porque en tu casa seguro que tienes dos de los ingredientes imprescindibles para hacerla: tiempo y nevera. Hemos seguidos la infalible receta de Esbieta.
Por supuesto, que para preparar nuestra focaccia también necesitas unas harinas con la fuerza adecuada, como las que tenemos en nuestra tienda. Una harina con mucha fuerza te permite preparar este pan solo haciendo pliegues, sin amasado que merezca tal nombre, y fiar buena parte del desarrollo del gluten a un prolongado reposo de la masa cruda en el frío.
Dado que la fermentación en frío dura por lo menos 24 horas, es importante leer la receta con atención para planificarse correctamente. La focaccia está de moda con razón, porque la combinación de su interior tierno y aireado con una corteza crujiente y dorada bañada en aceite de oliva la hace irresistible. Va bien con todo, hasta te puedes hacer bocatas con ella.
Receta de focaccia fácil
Ingredientes:
- 450 g de harina de fuerza o de harina para pizza
- 410 g de agua
- 3 g de levadura de panadero liofilizada (9 g de levadura fresca)
- 10 g de sal
- 20 g de aceite de oliva
- Orégano seco
- Escamas de sal
Elaboración:
- Pesamos todos los ingredientes en la báscula.
- En un bol de trabajo, mezclamos a mano o con una rasqueta de panadero la harina de fuerza o de pizza con el agua, la levadura de panadero, la sal y el aceite de oliva hasta obtener una masa más o menos homogénea. Tapamos y dejamos reposar 20 minutos.
- Con las manos humedecidas en agua, levantamos un lateral de la masa y lo plegamos sobre ella. Levantamos el lateral opuesto de la masa con la mano húmeda y plegamos otra vez la masa sobre sí misma, como si hiciéramos un tríptico. Tapamos de nuevo y reposamos otros 20 minutos.
- A partir de aquí, hacemos los pliegues como se ve en el vídeo, levantando toda la masa por el centro y dejando que los extremos que caen se plieguen debajo de ella. Así desgasificamos menos la masa, que queremos que tenga grandes burbujas.
- Repetimos este ciclo de pliegues y 20 minutos de reposo por lo menos otras seis o siete veces; se debe apreciar que la masa va cogiendo cuerpo y estructura, incluso puede que hacia el final del proceso ya aparezcan burbujas, sobre todo si la temperatura exterior es cálida. En todo momento hay que tratar la masa con toda la delicadeza de que seamos capaces, sin estirones ni apretones bruscos.
- Tapamos el recipiente y metemos la masa en la nevera por lo menos 24 horas (también podemos pasar la masa después del último pliegue directamente a una bandeja de horno bien untada de aceite de oliva, siempre que esta quepa en la nevera).
- A la hora de preparar la masa para la cocción, forramos un molde rectangular con papel de hornear y lo pintamos con aceite de oliva abundante (hemos usado este molde de 23 cm x 33 cm).
- Sacamos la masa de la nevera; debe estar muy fermentada y con burbujas, y debe temblar como un flan al sacudir el bol. Si no está así, la dejamos fermentando a temperatura ambiente hasta que esté infladísima.
- Con mucho cuidado, volcamos la masa sobre el papel de horno, dejando que escurra ella sola, tocándola lo mínimo para no desinflarla nada.
- Regamos con más aceite de oliva, nos embadurnamos las manos con aceite y extendemos la masa poco a poco hasta que ocupe casi toda la bandeja, metiendo los dedos por debajo de la masa o hundiendo los dedos con cuidado y estirando hacia los bordes, como se ve en el vídeo.
- Dejamos fermentar la masa estirada por lo menos 30 minutos a tª ambiente o hasta que se vea la masa muy levada. Mientras tanto, calentamos el horno a 250 °C.
- Espolvoreamos la focaccia con orégano seco y escamas de sal, y la cocemos en el horno unos 20-25 minutos, hasta que haya subido y esté bien dorada.
- Sacamos la focaccia y la pasamos a una rejilla usando el propio papel. Dejamos enfriar por completo la focaccia antes de cortarla.

Fíjate qué pinta tan magnífica tiene el corte de esta focaccia fácil sin amasado; imagínatela recién hecha, con su corteza crujiente y su miga cremosa. No dejarás ni una miga…

