Receta de galletas springerle con vídeo
Las galletas springerle son unas preciosas galletas oriundas de Centroeuropa, es decir, Alemania, Suiza y algo de Francia, que se preparan principalmente en Navidad. Se caracterizan por estar impresas con un relieve intrincado, que se mantiene intacto tras la cocción gracias a que después de imprimirlas con un molde las galletas se dejan secar hasta un día entero. En este caso hemos usado un precioso molde con relieve de rosa que cortamos a la medida con un cortador oval.
Estas galletas se preparan con huevos, azúcar glas, harina y poco más, y es tradicional aromatizarlas con anís. Su consistencia es dura por lo que se conservan muy bien y normalmente incluso se dejan madurar alguna que otra semana antes de consumirlas. Por esa consistencia y por su facilidad de conservación son ideales para hacer preciosos regalos que dejarán ojiplático a cualquier homenajeado.
Las galletas springerle incluyen tradicionalmente un ingrediente poco conocido en nuestro país: el carbonato amónico, o hartshorn en alemán, un impulsor químico anterior a la levadura química comercial. Este componente ayuda a que las galletas queden más crujientes y a que los motivos se mantengan más nítidos en la cocción. Sin embargo, no es imprescindible y es perfectamente posible hacer las galletas con levadura corriente. Usamos la fórmula de Fabsfood, de la que solo hemos variado alguna pequeña cosa.
Receta de galletas springerle
Ingredientes (para unas 19 galletas con molde de rosa):
- 3 huevos M a tº. ambiente
- 400 g de azúcar glas
- 60 g de mantequilla pomada
- 1 cdta. de aroma de anís
- 1/4 cdta. de sal
- 1/2 cdta. de carbonato amónico (hartshorn) o de levadura química
- 500-520 g de harina de repostería
- Harina de maíz para espolvorear
- Molde rosa ovalado para galletas springerle
- Cortador oval a medida
Elaboración:
- Medimos y pesamos en la báscula la harina, la sal y el impulsor químico que vayamos a usar (levadura o carbonato amónico) y lo tamizamos todo junto. Reservamos.
- Tamizamos el azúcar glas y lo ponemos en un bol con los huevos. Montamos la mezcla con unas varillas eléctricas, o en un robot con varillas a velocidad alta, hasta que blanquee bien y aumente de volumen. Hay que tener en cuenta que necesitaremos batir por lo menos 10 minutos, por lo que es conveniente usar un robot.
- Añadimos la mantequilla y el aroma de anís, y mezclamos brevemente a velocidad mínima.
- A velocidad baja (cambiando las varillas a la pala si usamos un robot tipo Kitchen Aid) vamos añadiendo la mezcla de harina a cucharadas, hasta incorporarla toda. Debemos obtener una masa blandita y que se pegue solo un poquito a los dedos.
- Pasamos la masa a la encimera enharinada con harina de maíz. Hay que enharinar de manera homogénea, pero muy ligera (yo suelo usar un colador pequeño) porque cuanta más harina absorbe la masa más dura se pone. Amasamos ligeramente.
- Si está muy pegajosa le añadiremos algo más de harina de maíz y amasaremos, pero con precaución ya que es una masa que se reseca enseguida solamente con la harina que se utiliza para que no se pegue. Para saber si la masa está en su punto podemos estirar con rodillo una pequeña porción y aplicar el molde. Si la masa está en el punto de humedad preciso no debe quedar pegada en absoluto al molde y debe reflejar perfectamente hasta el último detalle. Si se pega al molde, añadiremos harina muy poco a poco.
- Cuando la tenemos lista tomamos una porción de la masa, entre un tercio y un cuarto, y mantenemos la masa sin usar bien envuelta en un plástico, para que no se reseque.
- Estiramos la porción de masa sobre la mesa ligerísimamente enharinada con el rodillo hasta 1 cm de espesor, espolvoreamos con otra pizca de harina de maíz la superficie y aplicamos el molde de rosa, presionando fuertemente para que se marque bien el relieve. Lo levantamos con cuidado.
- Con el cortador oval de cobre a la medida del molde, cortamos la galleta, centrándolo con cuidado respecto al dibujo y presionando la masa. Retiramos el sobrante que la rodea, pasamos la galleta formada a un papel de hornear o tapete con una espátula, y proseguimos cortando el resto de la masa. Los recortes de masa se pueden aprovechar perfectamente, se juntan y se vuelven a estirar.
- Recuerda trabajar en todo momento con la masa enharinada de forma fina y homogénea por debajo y solo muy ligeramente por arriba, donde aplicamos el molde. Por otro lado, si la masa se nos queda algo seca en algún momento, añadiremos una pizca de agua, aunque solo sea mojándonos las manos, y amasaremos ligeramente.
- Una vez que hemos usado toda la masa, es fundamental dejar secar las galletas al aire en un lugar fresco entre ocho y 24 horas para que mantengan el relieve durante la cocción.
- Cuando tengamos las galletas bien secas las horneamos a temperatura muy baja, 90º con aire/ 110º sin aire, durante 50-60 minutos. Aunque posiblemente veáis en otras recetas que el horneado se hace a temperatura más alta, en mi horno uso esa temperatura para que las galletas no se conviertan en un globo (no es raro, por ejemplo en esta receta de Martha Stewart las hacen a 105º). Estas galletas se caracterizan por ser muy blanquitas, por lo que es fundamental que no se nos doren; se parece a hornear merengue, que es más secar que cocer.
- Si la primera hornada se nos dora bajaremos algo la temperatura del horno en la siguiente. También deberemos bajar la temperatura si nos suben o se deforman en exceso, que es algo que ocurre con frecuencia. Aunque se inflen algo en la cocción siempre se bajan también después, aunque algunas veces no completamente.
- Una vez cocidas las galletas, las pasamos a enfriar por completo sobre una rejilla. Como duran mucho en buen estado en una caja metálica, las puedes hacer con antelación y envolver para regalo en cualquiera de nuestros envases de Navidad o en otra ocasión.
Estas galletas springerle tienen un rico sabor a anís que, aunque aquí hemos usado aroma de anís porque es más cómodo, tradicionalmente se les daba horneándolas sobre un lecho de granos de anís machacados. Fíjate qué lindísimas quedan sobre nuestras servilletas de flores y nuestras bandejitas.


